Orgullo Acapulqueño Mónica Vallarino, Protectora de Tortugas Marinas
En las playas de Acapulco, donde el mar marca el ritmo de la vida, hay historias que nacen entre la arena y las olas. Una de ellas es la de Mónica Jaquelín Vallarino Vázquez, conocida con cariño como Mony Tortuguitas, una mujer que ha dedicado su vida a la protección de una de las especies más emblemáticas del océano: las tortugas marinas.
Nacida el 7 de febrero de 1964 en el puerto de Acapulco, desde niña soñaba con bucear y conocer los secretos del mar. Al terminar la preparatoria, estudió Oceanotécnica en el área de Biología Marina, formación que fortaleció una vocación que ya llevaba en el corazón.
Su amor por el océano y por los animales, especialmente por las tortugas, fue lo que la llevó a elegir este camino de vida.
Su compromiso nació también de la indignación: “De pequeña veía cómo las tortugas salían a la playa a desovar y cómo sus huevos eran robados”. Esa realidad la marcó profundamente y la impulsó a convertirse en parte de la solución ante la problemática de extinción que enfrenta la especie.
Para Mony, el momento más hermoso es presenciar el nacimiento de las crías y verlas avanzar hacia el mar, tan pequeñas frente a la inmensidad del océano.
También atesora la interacción con familias y niños durante las liberaciones, sembrando en ellos la semilla de la conciencia ambiental. Cada temporada de desove representa una experiencia única, llena de aprendizaje y emoción.
Actualmente, encabeza proyectos enfocados en la protección de las tortugas marinas y en la educación ambiental, promoviendo entre visitantes y locales el respeto y el cuidado del entorno natural. Su meta es continuar esta labor y seguir aprendiendo sobre la biología y el manejo de la especie para lograr mejores resultados en su conservación.
Al frente del Campamento Tortuguero Playa Hermosa Amigos del Mar Acapulco, A.C., Mony comparte un mensaje claro: cuidar nuestro mar, la naturaleza y los animales es responsabilidad de todos. Crear conciencia hoy es garantizar que las futuras generaciones también puedan maravillarse con el espectáculo de la vida naciendo frente al océano.
Una historia que honra a Acapulco y que recuerda que el verdadero orgullo se construye protegiendo lo que nos da identidad.