#EsDeAcapulqueños disfrutar un Jueves Pozolero.

Si visitas Acapulco y es jueves, prepárate porque el puerto huele a orégano, chile y maíz. En Guerrero, el jueves no es un día cualquiera, es el Jueves Pozolero, una tradición sagrada que transforma cada rincón de la ciudad en una fiesta de sabor y convivencia.

El pozole guerrerense es toda una experiencia sensorial. A diferencia de otras regiones, aquí el protagonista es el Pozole Blanco o el Pozole Verde (preparado con pepita de calabaza y chiles verdes). Cabe destacar que los que principalmente se consumen en el puerto son los de pollo o puerco, adaptándose al gusto de cada comensal.

Pero lo que realmente define al “Jueves Pozolero” es la botana. No se trata solo del caldo, la mesa se llena de chicharrón crujiente y aguacate. Tacos dorados, tostadas y chalupitas acompañado de mezcal artesanal, el compañero inseparable que “abre el apetito”.

Lo fascinante de esta tradición es su versatilidad. Cada lugar en Acapulco le imprime su propio sello.

En los grandes hoteles, desde toda la Bahía Histórica hasta la zona Diamante, ofrecen este platillo a todos los visitantes. Es la opción ideal para quienes buscan disfrutar de la tradición con música en vivo y una vista espectacular al Pacífico.

En restaurantes y pozolerías locales brindan un ambiente más cálido y auténtico. Con la calidez de la ciudad, familias locales compartiendo mesas largas y el sonido de las risas compitiendo con la música.

El Jueves Pozolero no se trata de comer rápido para volver al trabajo, se trata de la cálida tertulia. Es el pretexto perfecto para que turistas y locales se relajen, disfruten de un delicioso sabor, de danza folclórica o simplemente se dejen llevar por el ritmo del puerto.