Pie de la Cuesta: Sabor que enamora

El Barrio Mágico de Pie de la Cuesta se ha consolidado como un rincón donde el atardecer es espectáculo y la cocina es memoria viva. Este lugar no solo cautiva por su franja de mar y laguna, sino por las manos de quienes hacen magia con los ingredientes: las y los cocineros tradicionales que mantienen encendido el fogón frente a la playa.

Entre ellos destaca Ma. de la Luz Mejía Cienfuegos, quien este año encabeza la cocina del Restaurante Cienfuegos. El proyecto es una labor familiar: cada hermana asume la responsabilidad durante un periodo, pero todas cocinan y resguardan las recetas heredadas. Como Cocinera Tradicional Certificada, María de la Luz ha puesto en el centro la sazón aprendida de su madre, ese toque casero que convierte pescados y mariscos recién salidos del agua en platillos con historia, bajo un modelo de herencia compartida donde la tradición se sirve a diario.

También forma parte de este mosaico gastronómico Brenda Elena Fajardo Arellanes, otra Cocinera Tradicional Certificada cuyo trabajo se refleja en la constancia de la cocina comunitaria que distingue a Pie de la Cuesta. Su pasión y cariño por aprender nuevas técnicas, sumados a la frescura del producto y una atención cercana, construyen experiencias auténticas para el visitante. Cada una de sus recetas es un puente entre generaciones y una carta de presentación para quienes buscan el verdadero sabor costeño.

Por su parte, Freed Pérez Santiago representa la energía contemporánea que dialoga con la tradición. Su propuesta honra los ingredientes locales: mariscos, pescados, chiles y especias regionales, al tiempo que aporta una visión fresca que conecta con nuevos públicos sin perder sus raíces. Como Cocinero Tradicional Certificado, muestra que cuando los platillos son protagonistas, la creatividad encuentra su mejor aliado en la herencia culinaria.

Visitar el Barrio Mágico de Pie de la Cuesta es descubrir que la gastronomía es tan poderosa como el paisaje. Cada mesa es una invitación a probar el Pacífico guerrerense en su expresión más honesta: recetas familiares, sazón heredado y una hospitalidad que hace sentir a cualquiera en casa. Porque aquí, el sabor no solo se disfruta… enamora.